8 dic. 2015

Año Jubilar de La Misericordia: "El verdadero rostro del Padre es Jesucristo".

Amad@s!

Difícil la propuesta que el Papa Francisco le ofrece, no solo al pueblo católico sino al mundo: MISRICORDIA, COMPASIÓN.

Si vamos a la raíz etimológica de Compasión, nos encontramos con paz y pasión. La compasión encierra pues dos fuerzas que para algunos y en ciertas circunstancias pudieran ser contrarias. Entendemos la paz como la ausencia de conflictos, como la tranquilidad, el acuerdo, la estabilidad... Entendemos la pasión como fuerza, impulso, imprudencia, escándalo, calor, entrega... dolor, sufrimiento. ¿Cómo pues conbinar durante todo un año (y la vida) dentro de nosotros y en nuestras obras la paz y la pasión? La respuesta es simple aunque no tan simple es su aplicación: Contemplar e imitar a Jesucristo, verddero rostro de la Misericordia de Dios Padre (parafraseando al Papa Francisco).

Jesucristo es la viva imagen de la compasión, es su persona, su vida, su entrega, su poder sobre nosotros, la manifestación auténtica de la misericordia y de la compasión. Es él la fuente, el ejemplo, el camino a seguir... Qué difícil, especialmente dentro del contexto de la situación mundial en conato de guerra permanente, una guerra que no solamente está declarada sobre grandes bloques del mundo, sino en cada hogar, en cada grupo de trabajo, estudio... En cada país. Hay una guerra permanente y esa guerra tiene su fortaleza en el egoísmo, el individualismo y el deseo de poder.

Ese individualismo, caracterizado principalmente por el relativismo del que tanto hablara Benedicto XVI y que al parecer confundimos con tolerancia, es el principal motor de guerra en la humanidad. Ese individualismo solo puede ser vencido por la fraternidad y lo que ella implica, pero ¿acaso existe vida fraterna sin compasión? Es decir: sin que cada miembro de la comunidad ame desde la realidad de su prójimo, es decir, se ponga en sus zapatos y solo desde allí, le entienda, le levante, le abrace, le sostenga, le corrija, le soporte, le ame... Cómo nos molesta que la gente no sea como queremos ("por su bien", decimos o creemos), que la gente no termine siendo clones nuestros... Es que no hemos sido llamados a ser imitados, sino a imitar al único que merece ser imitado, ya que hemos sido creados a su imagen y semejanza: Dios. Todos somos imágenes benditas de su propio ser, entonces querer que los demás sean nuestra imagen, ¿no es pecar contra Dios, no suena como el pecado que cometió cierto ángel y que hizo cometer a Adan y a Eva cuando les dijo: "serán como dioses"? ¡CUIDADO!

Pidámosle a nuestra madre del Cielo, quien supo ser instrumento de misericordia y compasión en sí misma y sagrario vivo de nuestro salvador, nos conceda por su intercesión, las gracias necesarias para aprender a vivir y a convivir desde la misericordia y la compasión, hoy que recordamos y celebramos su Inmaculada Concepción.

Hasta pronto herman@s!

Pd: 1. Gracias por sus oraciónes por Venezuela, por favor, no nos suelten, aún nos falta un camino duro y no sabemos qué tan largo. Aún hay violencia y terror contenido. Rogamos con toda la fuerza de nuestro corazón que Dios nos conceda su misericordia, compasión, perdón y reconciliación. 2. En el enlace (http://forosdelavirgen.org/91538/bula-jubileo-150413/) encontrarán un resumen de las delcaraciones del Santo Padre Francisco, sobre la Misericordia.

¡Alabado sea Jesucristo!


21 ago. 2015

Bendiciones hermanos y hermanas. Hemos vuelto después de una larga ausencia. Ciertamente hemos abandonado y descuidado un poco este espacio de encuentro y compartir fraterno que el Señor nos ha concedido. Sin embargo, a pesar de los problemas y las fallas tecnológicas, estamos haciendo un esfuerzo muy grande para continuar, por lo que les pedimos en el amor de Jesucristo, oren por nosotros y nuestro trabajo apostólico, el cual incluye nutrir este blog. 
Las pruebas nunca faltan, y en nuestra labor como docentes de la fe y los valores cristianos parecen multiplicarse, al punto de afectar no solo el aspecto espiritual sino también laboral. En tal sentido, queremos compartir con un ustedes un tema que tomamos del portal es.Catholic.net , el cual tiene mucha relación con lo que a diario vivimos. Esperamos sirva para reflexionar acerca de cómo está nuestra fe

¿Qué es eso del relativismo?.

En varios sitios de la red está un artículo del profesor Rodríguez Luño, interesantísimo para entender qué supone esta actitud mental respecto a la fe cristiana. Comenta el citado filósofo que cuando Benedicto XVI se ha referido al relativismo como un problema central, que la fe cristiana ha de afrontar, algunos medios de comunicación han interpretado sus palabras como referidas a la moral. Pero el problema es mucho más hondo: el Papa se refiere a la actitud con que la conciencia contemporánea —de creyentes y no creyentes— se enfrenta con la verdad.
 

No es lo mismo errar con respecto a la verdad que negar la posibilidad de su existencia o de su conocimiento. Una filosofía relativista apunta a que las realidades relacionadas con lo divino son inaccesibles. En todo caso, las diversas culturas y religiones serían distintos modos de aludir de modo imperfecto a realidades que no se pueden conocer. Luego, de manera más vital, se ridiculiza como fundamentalista —y, por tanto, como presunto secuestrador de libertades o provocador de luchas— al que afirma poseer una verdad. 

Este pensamiento se ha generado por algo, no es gratuito. Han existido guerras de religión; se han dado e impuesto por la fuerza grandes explicaciones cerradas del vivir humano —el marxismo— que han fracasado estrepitosamente; el hecho del pluralismo cultural, religioso, político; la experiencia de que la aceptación de una verdad compromete seriamente, y prueba de ello es el relativismo que empuja a muchos que, llamándose cristianos, hacen una relación de sus verdades, una religión a la carta.
 
Es preciso aclarar que la fe cristiana no se opone a la convivencia ni al diálogo pacífico con nadie. No se puede encontrar en la tradición ni en el evangelio nada que lo avale. Otra cosa son los distintos momentos históricos y culturales que han provocado crisis de paz de diversa índole. De hecho, esas crisis puede engendrarlas cualquier idea que quiera imponer alguien con algún poder, también el mismo relativismo con esa afirmación de que lo más profundo de la vida humana es incognoscible.

 
Pero volviendo prácticamente al inicio, ¿por qué el Papa actual considera tan grave esa visión de la vida? Es sencillo: la fe cristiana —afirma el profesor citado— se mueve en el plano de la verdad, ése es su espacio vital mínimo; la fe cristiana nos comunica la verdad sobre Dios y el hombre. Negar esa posibilidad es cerrarse a Cristo y a todo lo que el Verbo encarnado ha traído: la fuerza del cristianismo, y el poder para configurar y sanar la vida personal y colectiva que ha demostrado a lo largo de la Historia, consiste en que implica una estrecha síntesis entre fe, razón y vida, en cuanto que la fe religiosa muestra a la conciencia personal que la razón verdadera es el amor y que el amor es la razón verdadera. 

Así sintetiza, apretadamente, Rodríguez Luño el pensamiento del que fue cardenal Ratzinger, para concluir que esa síntesis se rompe si la razón es relativizada. ¿Es miedo a la verdad y al compromiso? ¿Es una forma de eludir los grandes interrogantes sobre la vida y la muerte? ¿Es la actitud honrada de un hombre sin fe, un demócrata que ve en el relativismo la única solución a la realidad poliédrica? ¿Es irreligiosidad o antirreligiosidad descaradas? ¿Es la paradoja de la Ilustración, que sitúa al hombre en el centro para empequeñecerlo después?
 

Todo esto da para pensar mucho, para buscar coherencia en libertad. Seguramente encontremos algo iluminante en las siguientes ideas del Papa tomadas de dos discursos a la Curia Romana con la distancia de un año. Decía en 22 de diciembre de 2005: «Si la libertad de religión es considerada como expresión de la incapacidad del hombre para encontrar la verdad, y por tanto se convierte en canonización del relativismo, entonces se eleva impropiamente tal libertad desde el plano de la necesidad social e histórica hasta el nivel metafísico y se le priva de su auténtico sentido. 

La consecuencia es que no puede ser aceptada por quien cree que el hombre es capaz de conocer la verdad de Dios y está vinculado por ese conocimiento en virtud de la dignidad interior de la libertad. Algo completamente diferente es considerar la libertad de religión como una necesidad que deriva de la convivencia humana; más aún, como una consecuencia intrínseca de la verdad, que no puede ser impuesta desde el exterior, sino que tiene que ser asumida por el hombre sólo mediante el proceso de la convicción. El Concilio Vaticano II, al reconocer y asumir con el decreto sobre la libertad religiosa un principio esencial del Estado moderno, retomó el patrimonio más profundo de la Iglesia».
 

Y exactamente un año después, aseveraba que «la razón secularizada (sin Dios, relativista) no es capaz de entablar un diálogo verdadero con las religiones». En efecto, piensa en ellas como meros mitos. Por eso añadía que si la razón «se cierra a la cuestión de Dios, se acabará llegando al enfrentamiento de culturas».
 

En fin, el relativismo, al cerrarse a la verdad, se cierra a Dios. Como consecuencia, su orden ético se apoya en motivos prácticos: quiere permitir algo a quien lo desee, pensando así que amplía el campo de su libertad. Pero eso no hace sino proporcionar graves problemas antropológicos, de los que el profesor Rodríguez Luño cita sólo dos que me limito a enunciar: predomina la función técnica de la inteligencia sobre la sapiencial, que es la que mira a entender el significado del mundo y de la vida humana. El segundo problema es que la falta de sensibilidad por la verdad lleva a la corrupción de la libertad, que se invoca en formas destructoras: libertad de abortar, de ser soez, de construir el matrimonio de espaldas a la naturaleza, libertad de molestar y no dar razón de las propias posiciones y, sobre todo, libertad de imponer una filosofía relativista, que será en realidad dictadura del relativismo.

Conoze.com 

¡Alabado sea Dios!

13 abr. 2014

Domingo de Ramos 2014


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Hermanos, queremos compartir con todos ustedes la homilía del Santo Padre Francisco en la celebración del Domingo de Ramos de este año 2014. Esperamos que sea de gran bendición para todos.

VATICANO, 13 Abr. 14 / 10:01 am (ACI).- El Papa Francisco presidió hoy la Misa de Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, y exhortó a los fieles a cuestionarse en esta Semana Santa quiénes somos ante Jesús que sufre, si nos parecemos a Pilato, a Judas o a Santa María.
A continuación, ACI Prensa les ofrece el texto completo de la homilía del Papa Francisco, gracias a la traducción de Radio Vaticano:
Esta semana comienza con una procesión festiva con ramas de olivo: todo el pueblo acoge a Jesús. Los niños y los jóvenes cantan, alaban a Jesús. Pero esta semana va adelante en el misterio de la muerte de Jesús y de su resurrección.
Hemos escuchado la Pasión del Señor. Nos hará bien preguntarnos ¿Quién soy yo? ¿Quién soy yo ante mi Señor? ¿Quién soy yo, delante de Jesús entrando en Jerusalén en este día de fiesta? ¿Soy capaz de expresar mi alegría, de alabarlo? ¿O tomo las distancias?
¿Quién soy yo, delante de Jesús que sufre? Hemos oído muchos nombres: tantos nombres.
El grupo de líderes religiosos, algunos sacerdotes, algunos fariseos, algunos maestros de la ley que había decidido matarlo. Estaban esperando la oportunidad de apresarlo ¿Soy yo como uno de ellos? Incluso hemos oído otro nombre: Judas. 30 monedas.
¿Yo soy como Judas? Hemos escuchado otros nombres: los discípulos que no entendían nada, que se quedaron dormidos mientras el Señor sufría.
¿Mi vida está dormida? ¿O soy como los discípulos, que no entendían lo que era traicionar a Jesús? ¿O como aquel otro discípulo que quería resolver todo con la espada: soy yo como ellos? ¿Yo soy como Judas, que finge amar y besa Maestro para entregarlo, para traicionarlo? ¿Soy yo, un traidor? ¿Soy como aquellos líderes religiosos que tienen prisa en organizar un tribunal y buscan falsos testigos? ¿Soy yo como ellos?
Y cuando hago estas cosas, si las hago, ¿creo que con esto salvo al pueblo? ¿Soy yo como Pilato que cuando veo que la situación es difícil, me lavo las manos y no sé asumir mi responsabilidad y dejo condenar – o condeno yo – a las personas?
¿Soy yo como aquella muchedumbre que no sabía bien si estaba en una reunión religiosa, en un juicio o en un circo, y elije a Barrabás?
Para ellos es lo mismo: era más divertido, para humillar a Jesús. ¿Soy yo como los soldados que golpean al Señor, le escupen, lo insultan, se divierten con la humillación del Señor? ¿Soy yo como el Cireneo que regresaba del trabajo, fatigado, pero que tuvo la buena volunta de ayudar al Señor a llevar la cruz?
¿Soy yo como aquellos que pasaban delante de la Cruz y se burlaban de Jesús?: “¡Pero... tan valeroso! ¡Que descienda de la cruz, y nosotros creeremos en Él!”.
La burla a Jesús… ¿Soy yo como aquellas mujeres valientes, y como la mamá de Jesús, que estaba allí, y sufrían en silencio? ¿Soy yo como José, el discípulo escondido, que lleva el cuerpo de Jesús con amor, para darle sepultura?
¿Soy yo como estas dos Marías, que permanecen en la puerta del Sepulcro, llorando, rezando? ¿Soy yo como estos dirigentes que al día siguiente fueron a los de Pilato para decir: “Pero, mira que éste decía que habría resucitado; pero que no venga otro engaño”, y frenan la vida, bloquean el sepulcro para defender la doctrina, para que la vida no salga afuera? ¿Dónde está mi corazón? ¿A cuál de éstas personas yo me parezco?

Que esta pregunta nos acompañe durante toda la semana.


Alabado sea Jesucristo

9 mar. 2014

5to día de Cuaresma: Las tentaciones de Jesús

Queridos herman@s!

Hoy celebramos el 1er Domingo de Cuaresma. Evangelio según San Mateo 4,1-11: "Las tentaciones de Jesús". 

Son muchas las tentaciones a las que estamos expuestos y las que nosotros mismos creamos y nos hacemos esclavos bajo excusas. 

Acomodamos a Dios a lo que nosotros creemos o nos conviene, y no obedecemos su palabra, no seguimos sus consejos, no vivimos según su amor. Creemos en un Dios misericordioso que perdona todos los pecados, por eso, muchas veces, pecamos hasta comiendo sopa y nos escondemos o justificamos dando limosnas o dándonos golpes de pecho cual fariseos, porque no recordamos que ese mismo Dios misericordioso es padre al que le duelen y ama a todos sus hijos, sean como sean, piensen como piensen, crean o no crean en él y además es justo, así que a cada uno dará según su amor, según sus obras, según su vida: "con la vara que midas..." 


Hoy pedimos junto a la Iglesia como nos enseñó Jesús: ¡No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal! Que su luz nos ilumine desde lo más profundo de nuestro ser, su espíritu nos purifique para vivir fortalecidos y con paz; que nos de valentía para vivir según su criterio y no según el mío, entendiendo "que él sabe lo que es mejor" Amén.


¡Alabado sea Jesucristo!

Nota: Una vez más agradecemos (primera vez por esta vía) sus oraciones por Venezuela, nuestra patria. Dios les recompense. Por favor, no dejen de orar por la conciliación, el diálogo, la paz. Que el Rosario sea instrumento poderoso en nuestras manos, mentes, bocas y corazones para derrotar los errores que en otrora y en la actualidad Rusia ha transmitido al mundo.  Si recuerdan Fátima, sabrán de lo que hablo. Un fuerte abrazo.


 

16 ene. 2014

Nuestro propósito 2014

Amad@s!

Queremos compartir con ustedes nuestro propósito y fin para este año 2014, más que explicar solo podemos decirles que iniciamos este año comercial con la firme convicción de que seguimos siendo amados y que lo que hemos recibido material y espiritualmente solo tiene sentido si se pone en común y se da vida a otros. Hay una frase recurrente, no sabemos aún de quién es y aunque parezca irresponsable, nos atrevemos a compartirla hoy: "Si puedes rescatar a alguien de su infierno, HÁZLO". Recordando que Jesús nos dijo en su palabra: "A quien se le ha perdonado más, ama más". Seríamos realmente hipócritas e ingratos si las dificultades de la vida, los enemigos del alma y del cuerpo (que muchas veces son las personas más cercanas) la enfermedad o el dolor, nos apartase de este amor y perdón que hemos recibido sin merecerlo. Por eso, una vez más nos rendimos a este amor, a esta locura por el Evangelio y por Jesucristo, amor de los amores.

Con esta premisa y poniéndonos escondiendo nuestra vida una vez más en Dios donde sabemos está guardada, sostenida, acogida, guardada y fortalecida, les bendecimos y deseamos para ustedes Paz y Bien en nuestro Señor Jesucristo, unidos a Santa María y San José.


¡Alabado sea Jesucristo!