18 jul. 2010

ORACIÓN POR LOS NIÑOS

Querid@s herman@s!

Mientras el mundo nos lleva a festejar el Día del Niño, y la mayoría sale corriendo a pasear, a comprar juguetes y darle gusto a los pequeños de la casa, queremos recordarle dos cosas:

1ero: Orar por tod@s l@s niñ@s, especialmente por aquell@s que viven en abandono y en situaciones que hoy no les permiten celebrar el ser niñ@s. Todo lo contrario, viven como adult@s en las calles sin nadie que se compadezca de ellos. Oremos juntos:



ORACIÓN POR LOS NIÑOS

Padre bueno,
en este día tan feliz
para mí y para muchos,
no quiero olvidarme de todos los niños
que sufren en el mundo.

Por los niños enfermos,
por los niños de la guerra,
por los niños de la calle,
por los niños abandonados,
por los niños sin familia,
por los niños que no pueden ir a la escuela,
por los niños que no tienen para comer,
por los niños que deben trabajar,
por todos ellos Señor,
te quiero pedir en este día.

Ayudame a vivir solidario
con todos ellos.

Que nunca olvide que Tú estás presente
en el rostro de cada niño.

(Marcelo A. Murúa)


Lo 2do: Pensar que nosotros mismos hemos sido invitados a ser como los niños en cuanto a nuestro corazón y nuestra alma. Es la única forma de agradar a Dios padre y de entrar en su reino sin mayor problema. Ser niño implica muchas cosas, entre ellas ser malcriados, caprichosos, testarudos, manipuladores... Si, si, si.. Recuerden que como niños el pronombre personal más significativo es YO. Pero al mismo tiempo, la docilidad, la inocencia, la capacidad de perdón y reconocimiento, la falta de verguenza, la expontaneidad, la disponibilidad, la alegría en todas las cosas, que contraresta todo lo anteriormente dicho.

Somos nosotros los adultos los que alimentamos espiritual, mental y físicamente a l@s niñ@s y muchas veces los condicionamos a nuestras amarguras y soberbias de mayores. Criamos entonces niñ@s rebeldes, caprichosos, para nada fraternos o solidarios.

Pidamos hoy la gracia de mantener o recuperar el alma y el corazón de niñ@ que nos fue dado desde el principio, vivir alegres, acudir corriendo a los brazos del padre donde sabemos todo tiene solución, ya que no hay nada imposible para él. De esa forma, contagiar al mundo entero, especialmente a nuestr@s niñ@s de lo que realmente significa vivir según su corazón.

¡Dios les bendiga!

¡Alabado sea Jesucristo!