7 dic. 2008

¿Tronco o Corona?

Queridos Hermanos, primeramente pedirles perdón por tanta ausencia, la verdad es que ya no contaremos con el servicio de Internet como hasta ahora y eso quiere decir que nuestras participaciones en este u otro espacio en la red serán más tardías, pero nunca les abandonaremos espiritualmente: en nuestras oraciones siempre están ustedes y sus intenciones, así como sabemos que en la de ustedes nosotros también, por eso y muchas cosas más, estamos agradecidos a Dios Padre y a todos ustedes.

Hoy les comparto, quizá hasta con un poco de jocosidad, que el domingo me he encontrado (al igual que mis otros co-parroquianos) con un tronco en frente del altar de la Iglesia a dónde asisto en vez de la tradicional Corona de Adviento. Resulta que nuestro Párroco, investigando y leyendo aquí y allá (ya yo conseguí dónde, jejeje) resolvió unir los siguientes signos: El tronco de Jesse y la Corona de Adviento, para que comprendan un poco, aquí les dejo la explicación desde la fuente, no sin antes decirles que aunque parece un poco extraño termina resultando tremendo recurso de evangelización... Disculpen lo tarde, quizá para el año entrante si no lo olvidan puedan probar en sus comunidades esta dinámica. Con ello damos inicio a nuestro año litúrgico, ciclo B y nos unimos en Esperanza, Penitencia gozosa, Ayuno, Compasión y Oración a cada uno de ustedes, en la espera triunfante de la segunda Venida de nuestro Salvador, decimos como Iglesia, la esposa del cordero: ¡VEN, SEÑOR NO TARDES!

Significado del Tronco de Jesé

“Tronco de Jesé” es el nombre con el que tradicionalmente se alude al árbol genealógico de Cristo a partir de Jesé, padre del Rey David. Tanto el evangelio de Marcos como el de Lucas parten de David para llegar a José, el esposo de la Virgen, dando así sentido a la antigua profecía de Isaías: “Saldrá un renuevo del tronco de Jesé, de su raíz florecerá un vástago” (Is 11,1).

Durante el tiempo de Adviento, preparación inmediata a la Navidad, la imagen bíblica del “Tronco de Jesé” que reverdece, cobra especial significación. Nuestra espera confiada en la venida del Señor es también “reverdecer”, permitir que florezca la esperanza, dejar paso al frescor de la Vida que se acerca.

De ahí que, este año, queramos retomar como signo visible que ambiente en nuestras parroquias el itinerario de Adviento, el Tronco de Jesé que va floreciendo, cobrando vida.

Ahora bien, para que los signos que acompañan a la liturgia del Adviento sean expresivos es preciso que los destaquemos de algún modo. Sería interesante que buscásemos un tronco grande, visible, llamativo, y lo colocásemos en un lugar visible del templo. La dinámica sería similar a la empleada con la tradicional “Corona de Adviento”: sobre el tronco, desnudo aún la primera semana de Adviento, iremos progresivamente encendiendo las cuatro velas, al tiempo que “adornamos”, con hojas primero y flores más tarde, el tronco.

Al gesto semanal de encender la vela correspondiente y advertir que la vida va abriéndose camino en la corteza del árbol, deberá acompañar la consiguiente reflexión sobre lo que el signo quiere transmitir: La celebración anual del Nacimiento del Señor exige en nosotros una sincera apertura a la esperanza y a la renovación (reverdecimiento) interior. La Vida que Cristo nos trae con su Vida, no puede dejarnos indiferentes. El Adviento, de la mano de sus personajes y textos trata de hacernos caer en la cuenta de que “algo nuevo está llegando”, “Alguien” desea hacerse un hueco en nuestras vidas, en ocasiones áridas, para hacerlas florecer.

Fuente original: http://6865.blogcindario.com/2006/11/02106-el-signo-en-adviento.html#comentarios