30 abr 2010

Reorganizando y limpiando ;)


Querid@s Herman@s: Paz y bien para tod@s y cada un@ de uds. y sus familias!

Cuando abrimos este espacio, la intención siempre fue la de tener un medio por el cual pudiésemos evangelizar, compartir, orar, amar en comunidad, de allí nuestro nombre: Koinonía en línea

En principio colocamos una encuesta para que ustedes nos ayudaran con la elección de alugnos temas que, además de compartir vida y experiencias nuestras, desarrolláramos en este blog. Nuevamente necesitamos de su ayuda. Próntamente colocaré una encuesta similar, y espero que nos ayuden no solamente sugiriéndonos temas sino también participando como comunidad activa en todos los aspectos posibles que nos brinda esta red, ya que eso es lo que buscamos para Gloria del buen Dios.

También estaremos acualizando el sitio en el que recibimos sus petiones de oración para dar respuesta más rápida a sus necesidades que son nuestras y de todos por el simple hecho de ser hermanos, hijos del mismo padre, redirigiendo las mismas a todos nuestros contactos y mantener cadena de oración por dichas intnciones. Conocemos algunos sacerdotes y laicos con ese carisma procioso de la sanación, y ya hemos conversado con algunos para que en las eucaristías y en su ejercicio de este don, incluyan las que recibimos por esta vía.

Hoy precisamente les pido unirnos en oración por una pequeñita recién nacida, hermanita de una de mis alumnas de bachillerato, nació prematura y con muuchos problemas, pero para nuestro buen Dios, nada es imposible, mucho menos cuando sus hijos se unen en nombre de Jesús para pedirle derrame su poder.
Dios les pague de antemano.

Estamos en contacto!!

¡Alabado sea Jesucristo!

27 abr 2010

...Y regresamos

Querid@s herman@s!!

Luego de un buen tiempo ¡¡regresamos!!

Ya contamos con conexión a la red. Eso implica seguir evangelizando y dando por esta vía como se pueda lo que hemos recibido de la misericordia del buen Dios.

Gracias por sus mensajes, cariño y por seguir este espacio aunque no estábamos activos ni 5%.

Que Dios siga bendiciendo nuestras vidas y que la comunión en oración que mantenemos por la red se difunda hacia todos los que lo necesiten. Un abrazo fraterno.

¡Alabado sea Jesucristo!

10 feb 2010

Comenzando la cuaresma

El miércoles de ceniza se abre una estación espiritual particularmente relevante para todo cristiano que quiera prepararse dignamente para la preparación del misterio pascual, o sea, el recuerdo de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.
Este tiempo vigoroso del Año Litúrgico se caracteriza por el mensaje bíblico que puede ser resumido en una sola palabra: "matanoeiete", es decir "Convertíos". Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles mediante el rito austero de la imposición de ceniza, el cual, con las palabras "Convertíos y creed en el Evangelio" y con la expresión "Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás", invita a todos a reflexionar acerca del deber de la conversión, recordando la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte.La sugestiva ceremonia de la Ceniza eleva nuestras mentes a la realidad eterna que no pasa jamás, a Dios; principio y fin, alfa y omega de nuestra existencia. La conversión no es, en efecto, sino un volver a Dios, valorando las realidades terrenales bajo la luz indefectible de su verdad. Una valoración que implica una conciencia cada vez más diáfana del hecho de que estamos de paso en este fatigoso itinerario sobre la tierra, y que nos impulsa y estimula a trabajar hasta el final, a fin de que el Reino de Dios se instaure dentro de nosotros y triunfe su justicia.
Sinónimo de "conversión" es así mismo la palabra "penitencia"... Penitencia como cambio de mentalidad. Penitencia como expresión de libre y positivo esfuerzo en el seguimiento de Cristo.
Juan Pablo II, Discurso del 16-2-1983

Prácticas del Miércoles de Ceniza

El Miércoles de Ceniza la Iglesia procura marcar el inicio de la Cuaresma recordándonos a los cristianos que somos creaturas, que esta vida es tan sólo una preparación y que nuestro verdadero destino es llegar a Dios en la vida eterna. Por lo tanto ese Miércoles recomienda hacer penitencia guardando el ayuno y absteniéndose de comer carne, procurando confesarse y participando en la liturgia de la imposición de la ceniza.

Lecturas para reflexionar el Miércoles de Ceniza

Joel 2, 12-18. 2a Cor 5,20- 6,2. Mt 6, 1-6 y 16-18
Lectura del libro del profeta Joel (2, 12-18)
Esto dice el Señor: “Todavía es tiempo. Vuélvanse a mí de todo corazón, con ayunos, con lágrimas y llanto; enluten su corazón y no sus vestidos.
Vuélvanse al Señor Dios nuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en clemencia, y se conmueve ante la desgracia.
Quizá se arrepienta, se compadezca de nosotros y nos deje una bendición, que haga posibles las ofrendas y libaciones al Señor, nuestro Dios.
Toquen la trompeta en Sión, promulguen un ayuno, convoquen la asamblea, reúnan al pueblo, santifiquen la reunión, junten a los ancianos, convoquen a los niños, aun a los niños de pecho. Que el recién casado deje su alcoba y su tálamo la recién casada.
Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, diciendo: ‘Perdona, Señor, perdona a tu pueblo. No entregues tu heredad a la burla de las naciones. Que no digan los paganos: ¿Dónde está el Dios de Israel?’ ”
Y el Señor se llenó de celo por su tierra y tuvo piedad de su pueblo.
De la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5, 20–6, 2)
Hermanos: Somos embajadores de Cristo, y por nuestro medio, es Dios mismo el que los exhorta a ustedes. En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios. Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo “pecado” por nosotros, para que, unidos a él, recibamos la salvación de Dios y nos volvamos justos y santos.
Como colaboradores que somos de Dios, los exhortamos a no echar su gracia en saco roto. Porque el Señor dice: En el tiempo favorable te escuché y en el día de la salvación te socorrí. Pues bien, éste es el tiempo favorable; éste es el día de la salvación.
Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18.
Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha,
para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro,
para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Ofrecimiento de la Cuaresma

Señor Dios, Padre nuestro. A ti que te has dignado redimirnos con la preciosa sangre de tu Hijo, al iniciar la Cuaresma te ofrecemos durante todo este tiempo hacer oración más frecuentemente, leer y meditar más tu Palabra en la Biblia, analizar las raíces de nuestros pecados para convertirnos más a tu Hijo Jesucristo, a quien deseamos imitar y seguir para toda nuestra vida. Te ofrecemos también contemplar los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, acompañándolo por su vía dolorosa hasta el monte Calvario. Nos vamos a privar de comida y gustos lícitos en memoria de los dolores de la Pasión; vamos a perdonar para que nos perdone, vamos a amar más a los necesitados, donde tu estás y para que borres las penas merecidas por nuestros pecados. Bendice nuestra Cuaresma y derrama tu presencia sobre nosotros que nos amparamos en la cruz de Cristo. Amén.

Tradición del Miércoles de Ceniza

El Miércoles de Ceniza en la Iglesia Católica es el primer día de la Cuaresma, cuarenta días antes de la Pascua. En la Iglesia primitiva , variaba la duración de la Cuaresma, pero eventualmente comenzaba seis semanas (42 días) antes de la Pascua. Esto sólo daba por resultado 36 días de ayuno (ya que se excluyen los domingos). En el siglo VII se agregaron cuatro días antes del primer domingo de cuaresma estableciendo los cuarenta días de ayuno, para imitar el ayuno de Cristo en el desierto.
Era práctica común en Roma que los penitentes comenzaran su penitencia pública el primer día de Cuaresma. Ellos eran salpicados de cenizas, vestidos en sayal y obligados a mantenerse lejos hasta que se reconciliaran con la Iglesia el Jueves Santo o el Jueves antes de la Pascua. Cuando estas prácticas cayeron en desuso (del siglo VIII al X), el inicio de la temporada penitencial de la Cuaresma fue simbolizada colocando ceniza en las cabezas de toda la congregación.
Hoy en día en la Iglesia, el Miércoles de Ceniza, el cristiano recibe una cruz en la frente con las cenizas obtenidas al quemar las palmas usadas en el Domingo de Ramos previo. Esta tradición de la Iglesia ha quedado como un simple servicio en algunas Iglesias protestantes como la anglicana y la luterana. La Iglesia Ortodoxa comienza la cuaresma desde el lunes anterior y no celebra el Miércoles de Ceniza.

Autor:

Pbro. Baltasar López Bucio.

12 ene 2010

"No temas, yo estoy contigo"

“No temas, por que yo estoy contigo; no desmayes por que yo soy tu Dios que te da fuerzas; siempre te ayudare, siempre te sustentare con la diestra de mi justicia”. Isaías 41:10

Con esta palabra hermosa, llena de poder y esperanza queremos comenzar este nuevo año civil 2010, en unión de nuestras familias y de todos los que nos aman, y amamos a Dios.


Nuestros mejores deseos hermanos, y la exhortación que es primeramente nuestra a nuestra alma tal y como lo haría el salmista: Alma mía no te afanes, el dice: No temas, porque yo estoy contigo. Así también hoy les decimos a ustedes que aprendamos a dejar a Dios ser Dios si tanto decimos creer y servirle a él. Dios les bendiga y les guarde, un abrazo en el Señor.

30 nov 2009

Adviento: ¡Ven Señor, no tardes que te esperamos!

El Adviento
La palabra “Adviento” significa “venida” y esta venida se refiere, por supuesto, a Cristo — el Señor que viene, el Señor que está por llegar.

El Adviento es el tiempo en que los bautizados nos preparamos espiritualmente a celebrar la Navidad que conmemora la primera venida” de Jesús. Pero al mismo tiempo, el Adviento hace que nuestra atención y nuestra esperanza se dirijan hacia la segunda” venida del Señor que ocurrirá, como El lo prometió, al final de los tiempos para consumar nuestra redención y salvación. Podemos decir que nuestra vida entera es como un adviento— el tiempo que Dios nos concede para prepararnos al encuentro definitivo con El. Y es que tal como Cristo se encarnó para llevarnos a todos con Dios, así también nosotros, como hijos de Dios, estamos llamados a colaborar con El para acercar a todos los hombres a Jesús.

El Adviento se inicia cuatro domingos antes de Navidad y es el ciclo litúrgico que a lo largo de todo el año nos conduce a vivir el misterio de nuestra redención — meditar en él, celebrarlo y transformar nuestra vida bajo la acción del Espíritu Santo. Durante esas cuatro semanas la Iglesia, a través de las lecturas de la Misa dominical, invita a los fieles a profundizar en el misterio de la venida histórica del Señor y esperar anhelantes la segunda venida de Cristo, en Su gloria y majestad. A continuación se propone un sencillo programa espiritual para vivir el Adviento en familia.

Meditaciones para el Adviento

Primera Semana – Adoptemos una actitud de espera vigilante, que es gozosa porque sabemos que la salvación está cerca. Seamos asiduos en la oración personal, familiar y comunitaria. Invitemos a la Virgen María a que nos enseñe a esperar al Señor. Recemos el Rosario todos los días y si ya lo hacemos, que sea con mayor fervor. Participemos en la Santa Misa cada domingo con todo el corazón.

• Segunda Semana – Decidámonos por la conversión. Limpiemos nuestro interior para recibir al Salvador. Ahí, donde no se ha dado el amor, el perdón, la armonía, la fraternidad, pidamos a Dios que nos llene de Su amor y nos dé la fortaleza para reconocernos pecadores y purificar nuestro corazón. Sigamos orando y... ¡acudamos al Sacramento de la Reconciliación!

Tercera Semana – Abramos nuestro corazón para que acoja con alegría al Señor. Estemos gozosos, desbordantes de alegría porque Jesús viene a nosotros, El viene a salvarnos. Desterremos toda desesperanza, renovemos nuestra fe en las promesas del Señor. Sigamos orando y seamos también asiduos en leer la Palabra de Dios.

• Cuarta Semana – Meditemos en el misterio de María, la Virgen que dará a luz un hijo. Leamos diariamente un trozo del Evangelio — la Anunciación, el viaje a Belén, el nacimiento de nuestro Salvador... Pidámosle a Dios que podamos hacer vida Su palabra para que Jesús pueda venir a nacer en nuestro corazón. Que todas las celebraciones en las que participemos sean una prolongación de nuestra preparación espiritual.

¡Como vivamos el Adviento, así será nuestra Navidad!

Sólo si asumimos el nacimiento de Jesús, Nuestro Salvador, como única razón para la alegría, podremos vivir y disfrutar a auténticamente la Navidad. El Adviento es tiempo de fe, esperanza y alegría porque Dios se ha hecho hombre, porque El nos ama tanto que ha decidido a vivir entre nosotros y ser uno de nosotros. La alegría fundada en la presencia de Cristo entre nosotros nos ayudará a salir adelante, aún en tiempos difíciles . La sola presencia de Dios puede transformar nuestras vidas, si nosotros se lo permitimos. Y es que precisamente entonces cuando tenemos que valorar nuestra fe y esperanza, el significado que tienen en nuestras vidas. Por tanto, el Adviento es también momento de hacer a un lado las preocupaciones y ponernos en manos de Dios, porque a pesar de cualquier circunstancia, de cualquier dificultad, si nosotros tenemos a Jesús —¡lo tenemos todo!

Pidámosle a Dios que nos enseñe a amar y nos conceda descubrir el amor en nosotros y en nuestra familia. María nos acompañará y también José. Y así, unidos a Ellos, salgamos al encuentro de los demás — de ese vecino solitario, del que está enfermo, del anciano, del joven y del niño que encontremos a nuestro paso, para llevarles la buena nueva: ¡Nos ha nacido un Salvador!