6 nov. 2012

¿Qué mueve y alienta nuestra fe?

No me mueve mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tu me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme en fin, tu amor de tal manera
que aunque no hubiese cielo yo te amara
y aunque no hubiese infierno te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
porque aunque cuanto espero no esperara
lo mismo que te quiero te quisiera.

(Soneto adjudicado a San Francisco de Asís)

He estado leyendo, opiniones muy diferentes acerca de la fe, precisamente en virtud de que la Iglesia Católica propone este año como "El año de la Fe". Si hablamos de la fe o preguntamos ¿Qué es la fe?, tendremos muchas respuestas inclusive algunas que según nuestro criterio no necesariamente responde la pregunta incial. Si nos vamos al Catesismo de la Iglesia Católica, nos encontramos con la explicación "doctrinal" de lo que es la fe, lo que significa y los 2 elementos o dimensiones de la fe, a saber:

Fides qua: indica el acto mismo con que el creyente, bajo la acción de la gracia, confía en Dios que se revela y asume el contenido de la revelación como verdadero.
Fides quae: indica el contenido de la fe que es aceptado por el creyente, las diversas verdades de fe que son acogidas o creídas como una sola cosa, en un solo acto.

Según R. Fisichella: "no hay separación entre fides qua y fides quae; en efecto, los dos términos quieren especificar los diversos momentos de un acto único. Al creer, la persona acepta un contenido que la compromete; por tanto, la fides qua no abstrae de la fides quae, sino que está determinada por ella. La fides quae, a su vez, remite a la fides qua como al acto fundamental mediante el cual el creyente, en su libertad, acepta fiarse plenamente de la revelación de Dios".

La fe es por tanto un don, que se nos da por gracia (gratuitamente, sin pedirlo, quererlo o esprarlo) y que a debe alimentarse, manteniendo a su vez (el creyente) apertura a lo que "se ha comprometido" creer.

Yo me pregunto, si es un regalo que me ha sido dado, y ha sido alimentado, fortalecido por la educación o formación espiritual en mi hogar, o en la escuela... O en cualquier otro lugar donde, bendito Dios, se me haya dado la oportunidad a la edad o el momento igual o diferente a otros; y si, como dice el catesismo desde mi libertad como persona humana he aceptado juntamente con la fe creer a su vez en "la revelación de Dios", que puedo leer o interpretar como Jesucristo: Dios hecho hombre, "Dios que se muéstra, se revela, a la humanidad" de forma física y como Verbo; como PALABRA VIVA. Dios que se revela en "un pedazo de pan y en una copa de vino", que se muéstra en una "Cruz, aparentemente derrotado, como sígno y símbolo de VICTORIA". Que a su vez se manifiesta de forma poderosa como Espíritu que fortalece, sana, conduce, dirije, corrije... A la Iglesia (comunidad cristiana) y a los cristianos (persona individual)... ¿Por qué carambas seguimos buscando "rellenar" con cosas que nada tienen que ver con la fe?

Decimos: "Yo le tengo muuucha fe a ese médico, porque salvó a fulanito". "Yo le tengo muuucha fe a la señora tal, que lee las cartas y lo dice todo". "Yo le tengo muuucha fe a tal medicamento"... "Yo le tengo fe a mi marido, ese es un santo"... "Yo tengo fe en este gobierno que nos sacará de abajo"... Yo tengo fe en mi, todo lo puedo, todo lo que quiero lo consigo si me lo propongo"... ¿De qué fe estamos hablando?

Lo que se nos pide este año es profundizar en el conocimiento del Dios que se nos revela día a día.Se nos reveló en el pasado y seguirá revelandose (mostrándose) hasta el final de los tiempos: "Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre... Alfa y Omega, principio y fin... Se nos pide "revisar" en quién hemos puesto nuestra fe, que insisto, no va en cuanto a "la confianza" que le tenemos a tal o a cual cosa, algunas de ellas, que directamente difieren de "la fe en Dios y en su reveleación, en su palabra" como por ejemplo las prácticas supersticiosas. 

O el total abandono sentimental en el que vivimos hacia tal o cual persona... Ojo, que nos equivocamos nosotros, que metemos la pata? los demás también... Cuando estas personas o instituciones "se nos caen" (que es lógico) les caemos encima, los tachamos, y los ponemos en un lugar del corazón donde causan dolor pero ese dolor alimenta o justifica la razón de por qué los tiramos allí. Otra incoherencia más hacia la fe revelada en los evangelios: "Ama a tu prójimo... Bendice a los que te maldicen... Perdona 7 veces 7....

La fe, debe llevarnos a comprender (y no hablo de religión, porque ahora está de moda decir que los católicos no tenemos espiritualidad sino religión... Una incoherencia y estupidez total, pero eso es otro tema) que hemos recibido una gracia, un regalo que es inherente a nuestra condición humana: Cuerpo, mente (alma) y espíritu... Que hemos sido hechos a su imagen y semejanza: "Nos has creado para Ti, y nuestro corazón no descansará hasta que descanse en Ti". San Agustín de Hipona. Que hemos salido de sus entrañas y no hayaremos llenura hasta no volver a él, porque es donde pertenecemos. Por eso nada en esta vida, nada puede llenarnos total y plenamente. Aquello que a él le agrada es lo que va llenando nuestra existencia, desde el amor compartido y desde el dolor.

La fe implica sufrimiento, individual y compartido: "Pues, así como abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, igualmente abunda también por Cristo nuestra consolación. Si somos atribulados, lo somos para consuelo y salvación vuestra; si somos consolados, lo somos para el consuelo vuestro, que os hace soportar con paciencia los mismos sufrimientos que también nosotros soportamos. Es firme nuestra esperanza respecto de vosotros; pues sabemos que, como sois solidarios con nosotros en los sufrimientos, así lo seréis también en la consolación". 2 Co. 1, 5-7

Y he aquí lo que más "cuesta de la fe": El creer en un Dios que todo lo puede, pero...
 
  • Nos falta el dinero, o tenemos el techo lleno de huecos y todas las cosas que se derivan del hecho de no contar con un buen ingreso económico (para no entrar en detalles).
  • Oramos, oramos y oramos y mi madre, una mujer buenísima, fiel a Dios, legionaria, sigue enfermita, un día regular, un día nada regular, un día mal, y por alláaaaaaaaa, un día bien.
  • No nos quieren en ninguna parte (jajajaja) lamentablemente, creamos sin querer una mala fama de "exigentes en cuanto a las cosas de Dios" (exigentes, no intransigentes) y hasta ahí. Si los hermanos que hace más de 10 años nos hicieron la campaña de descrédito en la Iglesia local (y en otras partes a nivel nacional también) le hubiesen hecho la campaña electoral al candidato opositor en Venezuela (pasadas elecciones) hubiese ganado. Fue mayor la credibilidad en sus mentiras, que la obra, los buenos frutos resultados en el servicio dado a Dios por más de 20.
  • No tenemos hijos: Después de tantos tratamientos (y vienen más, aunque yo estoy en negación), de una operación traumática, de las quimioterápias... 
  • Que hoy en día, sigamos cayendo mal porque seguimos siendo exigentes, y a su vez buscamos servirle a Dios con excelencia. Buscamos y nos esforzamos para que nuestros estudiantes le amen, sean buenos, sean excelentes ciudadanos, mantenga la alegría, no sean viciosos... Que la única forma de trabajar con nosotros (especialmente conmigo) es a la mala "no se la deje montar encima, manténgala en su sitio, no la deje opinar y si opina, así tenga la razón y lo que dice es lo mejor, dígale que no, que ya hay otras ideas mejores... Sométala, que haga lo que usted dice, aunque usted no sepa nada de lo que debe hacerse y ella si...

En fin, puedo hacer una lista bien larga, esto supone ¡que pierda o aumente mi fe? ¿Que elija otra religión, otra creencia, o simplemente "invente" una propia en la que me sienta "cómoda" donde nadie me cuestione o me moleste? Según San Pablo, eso es simplemente absurdo: (...) En él vivimos, nos movemos, existimos... Hch. 17,28. Al mismo tiempo que la condición sine qua non de la fe es: "La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. Heb. 11,1

La fe juntamente con la Caridad y la Esperanza conforman las Virtudes Teologales: Catesismo de la Iglesia Católica: 1813 Las virtudes teologales fundan, animan y caracterizan el obrar moral del cristiano. Informan y vivifican todas las virtudes morales. Son infundidas por Dios en el alma de los fieles para hacerlos capaces de obrar como hijos suyos y merecer la vida eterna. Son la garantía de la presencia y la acción del Espíritu Santo en las facultades del ser humano. Tres son las virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad (cf 1 Co 13, 13). Para concluir: La fe, debe producir en nosotros FELICIDAD, ALEGRÍA Y AGRADECIMIENTO.

                                                                                                                 ¡Alabado sea Jesucristo!

Nota: Debo decir, que lo que Cesar y yo escribimos en este blog nace, se realiza y sale del estudio, la oración y la vivencia diaria. No somos teólogos o filósofos afamados, ni somos Doctores en la fe, simplemente, al igual que muchos de los que leen estas línas, somos creyentes comprometidos en conocerle más, amarle más, servirle más, con calidad, caridad, compasión y justicia. Intentamos evangelizar a través de estas "reflexiones compartidas, jamás pensando que son la "suma teológica" ni Palabra de Dios que se debe seguir y creer tal cual, pero si con bases y fundamentos en la Palabra de Dios y la tradición que hemos decidido libremente creer y profesar.


Hago esta acotación, en sentido humilde, ya que no pretendo eregirme por encima de nadie. Simple y libremente, les comparto un pedacito de nuestra espiritualidad. Como bien lo explica el nombre de nuestro blog Koinonía. Por ello, sus comentarios, recomendaciones y posiciones también son importantes en nuestro crecimiento.








No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Bendecid@! Deja tu saludo o comentario aquí.