16 nov. 2010

Ángel de mí guarda...!

Amad@s

Quiero compartirles de forma curiosa y especial, que (no se asusten porfa) he iniciado un tiempo de calidad en conocer a mí Ángel de la Guarda. Y no estoy hablando de brujería, ni Nueva Era, ni nada de esos sincretismos (como diríamos aquí en Venezuela: Arroz con mango). Me refiero a que, últimamente, una religiosa que funje como Sub-Directora de nuestro colegio, me ha regalado la inquietud de orar a, y junto a mí Ángel de la Guarda.

Ciertamente desde niña, se me enseñó a pedirle al Ángelito de la Guarda que cuida a todos los niños, pues resulta que la cosa no se queda allí, no es el ángelito de los niños, es el Guardián para toda la vida. El compañero de camino, el protector, y hasta el que nos evita muchas metidas de pata para la mayor Gloria de Dios.

Estoy feliz, inquieta, aveces dudosa, pero feliz de saber que Dios ha puesto a mí lado un ser generosísimo, que me acompaña en este duro caminar hacia mi Jesús. Para no extenderme más de lo necesario, les dejo un artículo de Catholic.net y el que me lo pida le paso en documento de word el libro: Tu amigo, el Ángel de la Guarda, de Nihil Obstat, P. Fortunato Pablo, Prior Provincial y P. José Miguel Lerena Vic. Provincial O.A.R. En otro momento les escribo lo que este "Ángelito" está haciendo por mi vida espiritual, y como por su protección y misericordia del buen Dios, Cesar y yo nos hemos librado hoy de un accidente de tránsito que pudo costarnos hasta la vida. Un abrazo.

¡Alabado sea Jesucristo!


¿Quiénes son los Ángeles Custodios?
Debemos confiar en nuestro ángel de la guarda y pedirle ayuda, pues además de que él nos guía y nos protege, está cerquísima de Dios

Dios ha asignado a cada hombre un ángel para protegerle y facilitarle el camino de la salvación mientras está en este mundo. Afirma a este respecto San Jerónimo: "Grande es la dignidad de las almas cuando cada una de ellas, desde el momento de nacer, tiene un ángel destinado para su custodia". 

En el Antiguo Testamento se puede observar cómo Dios se sirve de sus ángeles para proteger a los hombres de la acción del demonio, para ayudar al justo o librarlo del peligro, como cuando Elías fue alimentado por un ángel (1 Reyes 19, 5.)

En el nuevo Testamento también se pueden observar muchos sucesos y ejemplos en los que se ve la misión de los ángeles: el mensaje a José para que huyera a Egipto, la liberación de Pedro en la cárcel, los ángeles que sirvieron a Jesús después de las tentaciones en el desierto.

La misión de los ángeles custodios es acompañar a cada hombre en el camino por la vida, cuidarlo en la tierra de los peligros de alma y cuerpo, protegerlo del mal y guiarlo en el difícil camino para llegar al Cielo. Se puede decir que es un compañero de viaje que siempre está al lado de cada hombre, en las buenas y en las malas. No se separa de él ni un solo momento. Está con él mientras trabaja, mientras descansa, cuando se divierte, cuando reza, cuando le pide ayuda y cuando no se la pide. No se aparta de él ni siquiera cuando pierde la gracia de Dios por el pecado. Le prestará auxilio para enfrentarse con mejor ánimo a las dificultades de la vida diaria y a las tentaciones que se presentan en la vida.

Muchas veces se piensa en el ángel de la guarda como algo infantil, pero no debía ser así, pues si pensamos que la persona crece y que con este crecimiento se tendrá que enfrentar a una vida con mayores dificultades y tentaciones, el ángel custodio resulta de gran ayuda.
Para que la relación de la persona con el ángel custodio sea eficaz, necesita hablar con él, llamarle, tratarlo como el amigo que es. Así podrá convertirse en un fiel y poderoso aliado nuestro. Debemos confiar en nuestro ángel de la guarda y pedirle ayuda, pues además de que él nos guía y nos protege, está cerquísima de Dios y le puede decir directamente lo que queremos o necesitamos. Recordemos que los ángeles no pueden conocer nuestros pensamientos y deseos íntimos si nosotros no se los hacemos saber de alguna manera, ya que sólo Dios conoce exactamente lo que hay dentro de nuestro corazón. Los ángeles sólo pueden conocer lo que queremos intuyéndolo por nuestras obras, palabras, gestos, etc.
También se les pueden pedir favores especiales a los ángeles de la guarda de otras personas para que las protejan de determinado peligro o las guíen en una situación difícil.
El culto a los ángeles de la guarda comenzó en la península Ibérica y después se propagó a otros países. Existe un libro acerca de esta devoción en Barcelona con fecha de 1494.

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